Islandia esconde las estadísticas oficiales de la mayor actividad generadora de CO2

Èric Lluent / Reykjavík

Foto: Haukur Hebertsson / Flickr

Los datos sobre el uso de la tierra, el cambio del uso de la tierra y la silvicultura (cultivo de bosques y montes) no aparecen en las estadísticas oficiales de emisión de CO2 que ofrece Statistics Iceland, la agencia oficial de estadística del país. La no inclusión de este concepto en las cifras oficiales rebaja la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero muy significativamente. Mientras que en la web de Statistics Iceland la cifra total de gases de efecto invernadero emitida en 2012 es de 4.469.000 toneladas, en la base de datos de Eurostat es de 16.417.000, casi cuatro veces más.

Según ha podido saber El Faro de Reykjavík, Statistics Iceland no contabiliza esta actividad conocida como LULUCF, por sus siglas en inglés (land use, land use change and forestry). Si bien es cierto que hay otros países que ofrecen datos sin incluir el LULUCF (aunque lo habitual es ofrecer los dos datos, con y sin LULUCF), no debemos olvidar que en la mayoría de países europeos esta cifra es negativa, es decir, que a la práctica reduce las emisiones totales del país. El caso de Islandia es radicalmente contrario, puesto que, con mucha diferencia, esta es la mayor actividad generadora de CO2 en la isla del Atlántico Norte.

Además, en la web de Statistics Iceland tan sólo se pueden consultar los datos hasta 2012 y, después de ser contactado por El Faro de Reykjavík, fuentes del departamento responsable de medio ambiente confirmaron que en los próximos días van actualizar los datos de 2013. Aún así, sorprende que un país que muchos ven como un auténtico referente por la supuestas bajas emisiones de CO2 no muestre especial interés en actualizar sus datos oficiales. Según The Nordic Council, órgano internacional en el que están representados Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca, desde la década de los noventa Islandia ha incrementado sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 30 por ciento, mientras Dinamarca, Suecia y Finlandia los han reducido entre un 15 y un 25 por ciento. De hecho, si miramos la cifra per capita, el resultado es escandaloso teniendo en cuenta que en Islandia viven poco más de 330.000 personas. Mientras que, por ejemplo, en Suecia la cifra es (en 2012) de 1,42 toneladas de CO2 per capita, en Islandia asciende a 49,74 toneladas per capita.

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Unidad: 1.000 toneladas. Fuente: Eurostat

Analizando los datos que sí que están disponibles en la página web de la agencia oficial de estadística, vemos que las actividades que más CO2 generan son la combustión de fuel (1.544.000 toneladas al año) y los procesos industriales (1.883.000). Dentro de las combustión de fuel, destacan la derivada del transporte por carretera (818.000) y la correspondiente a la flota pesquera (490.000). En el caso de los procesos industriales, las estadísticas muestran que la industria del metal (las fundidoras de aluminio) genera la mayor parte del CO2 dentro de esta categoría, con una cifra de 1.732.000 toneladas al año. Las actividades agrícolas producen 678.000 toneladas y las plantas de energía geotérmica, 173.000.

Según Eurostat, el total de toneladas de CO2 emitidas por Islandia en concepto del LULUCF es de 11.867.000 al año. En Dinamarca es de 1.633.000, en Suecia de -44.500.000 y en el total de la Unión Europea de los 28 de -311.686.000. El principal motivo de esta extraordinaria cifra de emisiones se encuentra en los cerca de 32.000 quilómetros de zanjas que se cavaron después de la Segunda Guerra Mundial con la financiación que llegaba del Plan Marshal impulsado por Estados Unidos. Las zanjas sirvieron para drenar grandes áreas de humedales, sin tener en cuenta las nefastas consecuencias que esto podía tener para los niveles de emisión de CO2. Los expertos apuntan que cubriendo las zanjas se podría recuperar el ecosistema previo a la acción de las excavadoras. Las políticas que se lleven acabo a partir de ahora por parte del gobierno central pueden ser decisivas para reducir la cantidad de CO2 que Islandia emite hacia la atmósfera, aunque un buen primer paso sería no esconder la realidad a los ciudadanos ocultándoles una información tan sensible como el LULUCF.

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