[29O] Diez claves para entender la previa de las elecciones en Islandia

Èric Lluent / Reykjavík

  • El Partido Pirata no lidera las encuestas. A pesar de la cobertura mediática en los medios internacionales y de la utilización por parte de estos de los datos más favorables a esta formación, el Partido Pirata no lidera las encuestas. De las últimas diez encuestas (del 30 de setiembre al 26 de octubre) los piratas han liderado tan sólo dos. Las otras ocho las ha liderado el Partido de la Independencia (partido de derechas, conservador – liberal). Los dos partidos han obtenido resultados muy similares en las encuestas, por lo que, siendo bondadosos con los piratas, podríamos hablar de un empate. Si el Partido Pirata no gana las elecciones, más de uno, después de haber leído ciertos titulares, se llevará una sorpresa. No obstante, teniendo en cuenta las encuestas de los últimos meses, si finalmente no gana el Partido Pirata y obtiene la primera plaza el Partido de la Independencia, para nada se deberá hablar de sorpresa de última hora. Ser riguroso te puede estropear algunos titulares pero a la larga permite a los lectores entender la realidad de un país como Islandia de forma más fidedigna.
  • El Partido Pirata no es ni antisistema, ni anticapitalista, ni de izquierdas. Antes de proseguir con la claves de la previa de esta contienda electoral, es necesario aclarar qué es el Partido Pirata. O qué no es. El Partido Pirata no es antisistema (entiendo que cuando lo tildan así se refieren al sistema parlamentario), ni es anticapitalista (por voz de su líder, Birgitta Jónsdóttir, a preguntas del que firma este artículo, Jónsdóttir se negó a calificar a su partido de anticapitalista), ni es de izquierdas. De hecho, más allá de la ideología de Jónsdóttir, el Partido Pirata de Islandia ha hecho un gran esfuerzo para subrayar que no es de derechas ni de izquierdas, sino que lo que pretende es cambiar las reglas para asegurar un mayor grado de participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. “Si podemos hacer esto y después desaparecer, esto sería lo ideal”, comentó Jónsdóttir en la entrevista que le hicimos el pasado mes de abril.
  • El Presidente de la República es quien encarga la formación de gobierno. En la legislación islandesa, el Presidente de la República guarda un papel muy destacado después de las elecciones. Es el presidente el que debe encargar a un líder político la formación de un gobierno. Esto, que a priori puede parecer anecdótico, será una de las claves a la hora de analizar los resultados. Normalmente, el encargo se hace a la formación más votada, pero existen precedentes que no siguen esta regla. Por ejemplo, en 2013, el Presidente de la República encargó la formación de un gobierno a la segunda formación más votada (Partido Progresista) al entender el presidente que el gran incremento de votos del partido (casi doblaron sus votos respecto a 2009) debía recompensarse con tal encargo. No obstante, el partido que ganó las elecciones era el Partido de la Independencia, un aliado natural del Partido Progresista, quien finalmente lideró la formación del gobierno por encargo del presidente. En las elecciones de este próximo sábado, los dos principales candidatos a ganar en las urnas son partidos aparentemente antagónicos. Dando por seguro que el Partido Pirata será la gran revelación de esta contienda electoral (tiene tres diputados actualmente -de 63- y puede quedarse con entre 12 y 15), la decisión del presidente no será tan sencilla como lo fue en 2013. Así, la diferencia entre el primero y el segundo también puede ser un elemento clave a la hora de valorar los resultados.
  • El papel de Viðreisn. Muy poco se ha hablado de Viðreisn (Partido Reformista). Esta organización política de nueva formación no tiene la atención mediática que tiene el Partido Pirata pero también puede tener un papel revulsivo en la próxima legislatura. En las últimas diez encuestas se ha movido entre el 6 y el 13 por ciento de intención de voto, augurando un posible papel decisivo para una organización que se autodefine como liberal. Preguntado esta semana desde la redacción de El Faro de Reykjavík sobre su posible apoyo a un gobierno liderado por el Partido de la Independencia, Benedikt Jóhannesson, líder de Viðreisn, declaró: “Siempre hemos dicho que estamos dispuestos a trabajar con aquellos partidos que estén dispuestos a abrazar nuestra causa liberal. No tenemos ninguna aversión particular contra ninguno de los partidos parlamentarios”. Esta respuesta tan abierta nos da una pista muy clara de lo que puede suceder si el Partido de la Independencia gana las elecciones y el presidente decide encargarle a este partido la formación del gobierno.
  • El papel de Futuro Brillante. El Futuro Brillante es otro de los tapados de esta contienda electoral. Con seis escaños en el actual parlamento y una intención de voto en las últimas diez encuestas que va del 4 al 8 por ciento, esta formación, también de tendencia liberal pero que pone más énfasis en la defensa de los derechos humanos y en la protección medioambiental, puede tener un papel clave en caso de unos resultados igualados (algo bastante previsible). Es una incógnita saber cuál será su rol en caso de que el presidente encargue la formación de gobierno al Partido de la Independencia. Parece que fácilmente se pueden entender con el Partido Pirata, pero tampoco deberíamos contarlos como unos socios absolutamente fieles a la causa pirata en caso que el partido de Birgitta Jónsdóttir coseche un mal resultado.
  • La vieja política que se mantiene: Partido de la Independencia y Movimiento de Izquierda Verde. Del conocido como Club de los 4 (Partido Progresista, Alianza Socialdemócrata, Partido de la Independencia y Movimiento de Izquierda Verde, es decir, los representantes de la “vieja política”, aunque algunos de ellos han hecho un esfuerzo de renovación), tan sólo los dos últimos mantienen una posición firme en las encuestas. Cierto es que el Partido de la Independencia ha cosechado los peores resultados en décadas desde que tuvo lugar el colapso económico de 2008. Pero claro, en su época dorada, este partido acumulaba más del 40 por ciento de los votos elección tras elección. En las pasadas elecciones consiguió el 26,70 por ciento de los votos y las previsiones actuales (al menos en las últimas encuestas) apuntan a que no llegará a esta cifra. A pesar de que con visión histórica estos puedan ser considerados como unos malos resultados, lo cierto es que después de su papel en la creación de la burbuja financiera del país, la debacle no ha sido tan fuerte como se preveía. Por su parte, el Movimiento de Izquierda Verde, históricamente siempre situado a la sombra de la Alianza Socialdemócrata en el eje de la izquierda islandesa, toma ahora el relevo y se postula como la formación de izquierdas con mejores perspectivas electorales. En las encuestas obtienen una intención de voto de entre el 12 y el 19 por ciento, habiendo acumulado un 10,87 en las elecciones de 2013. Parece que su papel en el decepcionante gobierno de la legislatura 2009 – 2013 ya no le pasa factura.
  • La vieja política que se diluye: Partido Progresista y Alianza Socialdemócrata. Del Club de los 4, hay dos partido con muy malas expectativas (aunque no hay que olvidar que son los partidos con peores expectativas los que acostumbran a dar una sorpresa el día de las elecciones). Por una parte, el conservador Partido Progresista ha sufrido mucho en las encuestas especialmente después del escándalo del líder de su partido hasta hace pocas semanas, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, el Primer Ministro que tuvo que dimitir el pasado mes de abril por la aparición de su nombre en los Papeles de Panamá. A última hora, una revolución interna dentro de su partido ha puesto al frente de la organización el actual Primer Ministro, Sigurður Ingi Jóhannsson, que sustituyó a Gunnlaugsson y que, finalmente, lo traicionó liderando un grupo de oposición dentro del partido que consiguió echarlo del cargo de secretario general. Actualmente, el Partido Progresista tiene una intención de voto del 8 al 11 por ciento. Por otra parte, la Alianza Socialdemócrata ha pasado del 29,79 por ciento que consiguió en las elecciones de 2009 a entre un 6 y un 9 por ciento de intención de voto en las encuestas. La caída en picado de este partido del centroizquierda socialdemócrata tradicional se puede analizar desde la perspectiva de la mala imagen que dio el partido en la legislatura 2009 – 2013 (en la que no cumplió sus principales promesas electorales: sumarse a la Unión Europea y aprobar una nueva constitución), pero también es cierto que su renovada imagen y la recuperación de un discurso no condicionado a la nefasta situación económica de la anterior legislatura no atrae especialmente la atención de los votantes, interesados ahora por el aire fresco de las nuevas formaciones y por la apuesta rejuvenecedora del Movimiento de Izquierda Verde, liderado por la cabeza de lista mejor valorada actualmente en Islandia, Katrín Jakobsdóttir.
  • El buen momento económico y el voto conservador. No hay necesidad de hacer quinielas cuando se trata de unas elecciones. Así que no vamos intentar entrar en las mentes de los islandeses para saber qué puede suceder el sábado 29 de octubre, pero no hay que olvidar un factor importantísimo. Islandia vive estas terceras elecciones después del colapso de 2008 en medio de un boom económico que está generando mucha riqueza en el país, aunque cada vez más desigual. No obstante, los islandeses viven con optimismo (estado anímico tan característico de los habitantes de esta isla, para lo bueno y para lo malo) este auge de la economía después de haber encajado el golpe más duro de su historia moderna. El miedo a un cambio, el interés para no acabar con la gallina de los huevos de oro, puede despertar entre amplios sectores de los votantes su perfil más conservador, lo cual los puede llevar a decidirse por opciones políticas que no apuesten por una reforma del sistema como la que propone el Partido Pirata. El ‘voto útil’ para no desequilibrar el sistema económico puede acabar con las grandes expectativas de estos comicios que, al fin y al cabo, son un plebiscito para determinar si Islandia apuesta por una reforma (veremos si tímida o profunda) o por la continuidad de un gobierno de centro derecha que llega a las elecciones con un inmejorable estado de la economía (si lo comparamos con el de 2009 y si obviamos los peligros intrínsecos de una burbuja que recuerda en ciertos aspectos a la que vivió el país antes del colapso).
  • Posible gobierno del cambio. Hay dos escenarios post electorales posibles. El primero es un gobierno del cambio, que se podría dar en caso de una victoria del Partido Pirata o de una segunda posición de esta organización a muy poca distancia del Partido de la Independencia. En este caso, el actual presidente de Islandia, que inició su primer mandato el pasado 1 de agosto, Guðni Thorlacius Jóhannesson, podría encargar la formación de un gobierno a los piratas. Si las previsiones se cumplen, en caso de que el Partido Pirata ganara las elecciones, es probable que se diera un gobierno en coalición a cuatro: Partido Pirata, Movimiento de Izquierda Verde, Alianza Socialdemócrata y Futuro Brillante. Esta coalición ya gobierna el ayuntamiento de Reykjavík desde 2014, dejando en la oposición al Partido de la Independencia y al Partido Progresista. Los cuatro partidos apuestan por la reforma de la constitución, tomando como base el borrador constitucional redactado en verano de 2011 por el Consejo Constitucional. Las medidas económicas tiene puntos en común entre todos estos partidos, aunque hay diferencias notables. La cuestión que más los diferencia es la política internacional, puesto que algunos de estos partidos apoyan unirse a la Unión Europea y adoptar el euro y otros se niegan rotundamente. No obstante, los dos principales partidos de esta coalición (piratas y verdes) son partidarios de no sumarse al proyecto europeo (en el caso de los piratas, apoyan un referendum para que la gente decida), con lo cual es difícil que en el supuesto de que se diera este gobierno se avanzara en la adhesión de Islandia a la Unión Europea. La participación de los ciudadanos en la toma de decisiones (democracia participativa y democracia directa) estaría en el centro de su propuesta política para la legislatura, lo cual situaría Islandia otra vez como referente internacional en este aspecto, ayudados por la proyección internacional de la marca del Partido Pirata. El derecho sobre los recursos naturales y, especialmente, los cambios en la legislación sobre el sector de la pesca pueden suponer uno de los mayores terremotos políticos en los próximos cuatro años, puesto que este sector central en la economía de Islandia ha acumulado privilegios de todo tipo en las última décadas y estos partidos amenazan su posición en el tablero político islandés.
  • Posible gobierno de centro derecha a tres. El segundo posible escenario después de las elecciones se basa en una clara victoria del Partido de la Independencia. En este caso, el presidente ofrecería el encargo de la formación de un gobierno a Bjarni Benediktsson, líder de la formación y actual ministro de Finanzas. La viabilidad de este gobierno pasaría por unos buenos resultados del Partido Progresista y la clave, finalmente, la tendría Viðreisn, el nuevo partido liberal. El perfil liberal tendría más peso en la política económica de esta supuesta coalición, puesto que los sectores conservadores (Partido Progresista y algún sector del Partido de la Independencia) quedarían en minoría. De todas formas, queda por ver cual será el papel de Viðreisn, puesto que al tratarse de una nueva formación política no queda claro cuál será su posición ante este posible escenario. En caso de que este gobierno tripartito tirara adelante, supondría una continuación de las políticas que se están implementando actualmente, que cuentan con la oposición del resto de formaciones del Parlamento y también de los sindicatos, que ya han prometido dar guerra en caso de que la desigualdad no se reduzca y de que la financiación para el sector público (sanidad, educación, Infraestructuras, servicios sociales, etc) no mejore significativamente.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. PolitExcel dice:

    Estupendo y completísimo artículo.

    Me gusta

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