Islandia vive una situación inédita después de tres intentos de formar gobierno fracasados

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Èric Lluent / Reykjavík

Por primera vez en la historia de la república, el presidente de Islandia, actualmente Guðni Thorlacius Jóhannesson, deberá plantearse volver a convocar elecciones por la incapacidad de los partidos políticos que forman el actual parlamento para formar una coalición de gobierno. El Partido Pirata, el último que ha intentado forjar una coalición de cinco partidos, devolvió ayer el mandato al presidente, en manos del cual ahora está decidir el camino ha tomar. Esta mañana, los líderes del Movimiento de Izquierda Verde y del Partido Reformista (dos de las cinco coaliciones que estaban negociando y las más distanciadas ideológicamente) han ofrecido sus puntos de vista sobre lo sucedido en la radio pública islandesa.

Benedikt Jóhannesson, líder del Partido Reformista (centroderecha liberal), ha explicado que el Movimiento de Izquierda Verde quiere recaudar más dinero para financiar inversiones en el sector público a través de la subida de impuestos sobre el trabajo y un incremento del IVA nacional, a lo que el Partido Reformista se niega rotundamente. Por su parte, Katrín Jakobsdóttir ha debido responder a las preguntas de los periodistas sobre los movimientos internos en su partido, puesto que hay un sector que está apoyando la idea de que todo o parte del Movimiento de Izquierda Verde apoye un gobierno continuista del Partido de la Independencia y el Partido Progresista. Las presiones llegan de los distritos de las zonas rurales del país, que guardan especial sintonía con los partidos de centroderecha conservadores sobre las políticas relacionadas con el sector de la pesca y el sector agrícola. Aunque pueda sorprender, la izquierda verde siempre ha contado con un sector de perfil conservador que hace de contrapeso interno al sector más izquierdista.

Pero, ¿existe la posibilidad de que parte de los diputados de la izquierda verde apoyen un gobierno del Partido de la Independencia y el Partido Progresista? La respuesta es sí, pero la probabilidad es muy baja. Es decir, al tratarse de una situación sin precedentes, no se sabe hasta qué punto las organizaciones políticas o parte de sus diputados serán flexibles para evitar unas nuevas elecciones. No obstante, los comicios anticipados, si no hay un giro de última hora (que no debemos descartar) es el escenario más plausible y supondría un auténtico terremoto político que, previsiblemente, reforzaría los resultados del ganador de las últimas elecciones, el Partido de la Independencia. De hecho, Bjarni Benediktsson ha tenido un papel similar al que durante meses tuvo Marian Rajoy en España: quedarse al margen de las negociaciones (después de un primer intento casi formal) para no manchar la imagen de su formación y esperar a que las fases del proceso vayan sucediendo sin mojarse demasiado a la espera de un posible pacto o nuevas elecciones.

En las próximas horas o días conoceremos cuál es la estrategia que toma a partir de ahora el presidente. Como siempre, en El Faro de Reykjavík estaremos atentos a la evolución de los acontecimiento, aportando no sólo la última hora, sino también análisis y contexto para una comprensión óptima de la actualidad política islandesa.

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