La cara oculta del ‘boom’ económico

Maria Elvira Méndez Pinedo / Reykjavík

Profesora y catedrática de Derecho Europeo de la Universidad de Islandia

Las familias islandesas han pagado un alto precio tras la crisis financiera que arrasó el sistema bancario en 2008 y llevó al país a solicitar ayuda al Fondo Monetario International. Tras el boom del turismo, se esconde otra realidad. La matriz económica islandesa se parece cada vez más a la española. Los últimos datos oficiales confirman que la factura social será inolvidable para una generación entera.

Un tsunami se llevó por delante las casas de al menos un 10% de sus habitantes. Islandia expulsó y exportó gratuitamente 10.000 islandeses, altamente preparados. Así podría titularse este artículo. El reciente milagro económico vertiginoso de Islandia, liderado sobre todo por un sector turístico creciendo de forma exponencial durante un lustro oculta, sin embargo, una triste realidad. La de las cifras oficiales reconocidas por el Ministro de Justicia ante el Parlamento (Althingi) este verano tras la pregunta del parlamentario Ólafur Ísleifsson (Flokkur Fólksins). Los datos confirman un total de más 10.000 procedimientos de desahucio y bancarrota y más de 100.000 órdenes de secuestro de bienes de deudores morosos durante el período 2008-2017. La población total del país es de cerca 350.000 habitantes en 2018.

Esto es sólo la punta del iceberg. La asociación de hogares islandeses Samtök heimilana calcula que un total de 15.000-20.000 casas han sido entregadas a los bancos como consecuencia de la crisis tras otro tipo de procedimientos no ejecutivos. Calculando una media de 3-5 personas por hogar, se estima que la crisis se llevó por delante los ahorros, las aspiraciones y el futuro de más de un 10% de los hogares, una cifra que afectaría a entre 30.000 y 50.000 personas. Equivale a la población y hogares de la villa entera de Kópavogur, en el área metropolitana Reykjavík. Las últimas cifras de hogares en Islandia reflejan un total de 124.000 en 2013. La analogía con España arrojaría una cifra de 4 a 5 millones de hogares afectados sobre un total de 18, 5 (datos de 2017).

Junto con las cifras de los desahucios y de la bancarrota, hay que consultar así mismo la de los movimientos migratorios y tasas de natalidad (Oficina Estadística o Hagstofa). En Islandia cada año nacen un promedio de 4.500 bebés. Tras la crisis, Islandia perdió dos generaciones enteras (un saldo negativo entre inmigración e inmigración de más de 10.000 islandeses). Ahora el saldo total de la población se recupera, pero es gracias a la llegada de miles de ciudadanos extranjeros, europeos sobre todo). La matriz productiva económica se encamina hacia un modelo de crecimiento similar a España, basado en el turismo y la construcción – la explotación y hasta abuso de obra extranjera barata- y no en la inversión en educación, investigación y tecnologías de futuro. Los trabajos mínimamente remunerados abundan en el sector hostelero/restauración pero escasean los puestos profesionales o intermedios. Se importa personal para trabajos no-cualificados de países del eEste o del sur de Europa gracias a la libre circulación del Tratado del Espacio Económico Europeo, aunque los migrantes aporten titulación académica; y se exporta licenciados y profesionales cualificados a Escandinavia, Canadá y Estados Unidos.

Tras diez años, es difícil ir a contracorriente del discurso triunfalista del Gobierno liderado por una joven mujer carismática de izquierdas pero no todo es perfecto en este país escandinavo. Al puro estilo Hamletiano, las verdades incómodas se esconden bajo la alfombra y los trapos sucios sólo se lavan en casa, y en lengua vernácula. De cara al exterior, se mantiene el discurso triunfalista. Sin embargo, las cifras son elocuentes y la crítica interna no falta. Tal y como reflejan medios locales independientes como Stundin, Kvennabladid o Kjarnnin, sobre todo digitales; e incluso documentales de la televisión pública RUV (Kveikur), la crisis ha dejado problemas importantes cuya urgencia no puede posponerse. Existe una generación entera de islandeses que probablemente no olvide nunca esta gran depresión.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jorge dice:

    muy buen articulo

    Me gusta

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