[29O] Los votos en las afueras de Reykjavík valdrán la mitad que en los Fiordos del Oeste

Èric Lluent / Reykjavík

En las próximas elecciones generales de Islandia, que tendrán lugar el 29 de octubre, los votos de los vecinos de las afueras de Reykjavík (Álftanes, Garðabær, Kópavogur, Seltjarnarnes, Kjósarhreppur, Hafnarfjörður y Mosfellsbær) tendrán un peso muy por debajo que el de los votantes, por ejemplo, de los Fiordos del Oeste. En concreto, un voto de los alrededores de la capital valdrá aproximadamente la mitad que el de zonas con muy pocos habitantes, lo cual supone un significativo agravio para la población de la capital y ciudades colindantes. No se trata de ninguna novedad, puesto que en todas las elecciones nacionales que se han celebrado en el siglo XXI esta desigualdad ha estado presente. No obstante, muchos analistas extranjeros pasan por alto este detalle y muy poco lectores internacionales conocen esta realidad del sistema electoral islandés. Teniendo en cuenta que los votantes de ciudad y los de campo tienen perfiles muy distintos, el desequilibrio en el reparto de los votos acostumbra a tener un rol determinante a la hora formar el arco parlamentario y los gobiernos de la isla.

Los argumentos a favor del actual sistema se basan en la defensa de la voz de los habitantes de zonas con muy baja densidad. No obstante, los contrarios a este tipo de recuento electoral apuntan que los gobiernos regionales deberían tener más poder para decidir sobre aquello que afecta a su región, a la vez que debería darse el mismo peso a todos los votantes mediante una circunscripción única. De hecho, igualar el peso de los votos se incluyó en la redacción del borrador constitucional de 2011 (jamás votado en cámara parlamentaria), mediante el punto número 2 del artículo 39 sobre Elecciones al Parlamento en el que se apuntaba: “Los votos de los ciudadanos con derecho a voto deben tener el mismo peso en cualquier lugar del país”. En el referéndum que se llevó a cabo el 20 de octubre de 2012 para conocer la opinión de los ciudadanos sobre la propuesta de reforma constitucional, una de las seis preguntas que se realizaron giraba en torno a este tema. “¿Le gustaría ver en la nueva constitución una disposición que diera un peso igual en el reparto de votos en todas las partes del país?”. Esta fue la quinta pregunta del referéndum no vinculante y los resultados fueron de 66,5% a favor del sí y de 33,5% a favor del no, con una participación del 48,9%.

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Fuente: Althingi

En El Faro de Reykjavík nos hemos propuesto explicar a nuestros lectores el sistema electoral islandés que se aplicará en las próximas elecciones y que será el mismo que en 2003, 2007, 2009 y 2013. La geografía islandesa se divide para las elecciones nacionales en seis circunscripciones: Reykjavík Norte, Reykjavík Sur, Suroeste, Sur, Noreste y Noroeste. El parlamento islandés tiene 63 escaños y cada circunscripción tiene adjudicados nueves escaños más un número variable de “escaños de ajuste”. Estos escaños de ajuste se usan para mejorar la representación proporcional de los partidos y en total suman nueve, de los cuales se adjudican seis para Reykjavík Norte, Reykjavík y del Suroeste (dos, dos y dos) y tres para Sur, Noreste y Noroeste (uno, uno y uno). La legislación vigente se impulsó mediante una reforma en el año 2000 y en las primeras elecciones de este siglo, las del 10 de mayo de 2003, el reparto de escaños quedó así: 11 para cada una de las tres circunscripciones de la zona de la capital y 10 para cada una de las circunscripciones restantes.

No obstante, estas cifras han ido variando puesto que la ley es flexible (y bastante enrevesada). La legislación electoral determina lo siguiente: si los votos de una circunscripción valen más del doble que los votos con menos peso, esa circunscripción perderá un representante en las próximas elecciones para bajar la ratio diferencial, mientras que la inicialmente perjudicada ganará un escaño. Para que se entienda mejor, a continuación os ofrecemos un ejemplo práctico. Si, una vez escrutado el voto, cada escaño en el Noroeste corresponde a 2.000 votos y en el Suroeste corresponde a 4.200 (siendo 2.000 la cifra más baja en el país y 4.200, la más alta), como la división entre la máxima y la mínima da una ratio superior a 2 (en este ejemplo, 2,1), en las próximas elecciones el Suroeste ganaría un escaño a costa del Noroeste. En este gráfico se puede ver la evolución desde 2003 hasta 2013.

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Fuente: Althingi

Como en las últimas elecciones de 2013 la ratio fue de 1,822, este 29 de octubre no habrá cambios respecto al último reparto de escaños. Actualmente, el Noroeste tiene nueve escaños (ha perdido dos en 16 años), el Suroeste tiene 13 escaños (ha ganado estos dos) y el resto de circunscripciones mantienen la representación que ya tenían en 2013. Este cambio se debe al incremento de electores en los alrededores de Reykjavík. Mientras que en la circunscripción del Suroeste en 2003 votaron 42.812 ciudadanos, en 2013 la cifra fue de 63.125. Aunque la ley limite los desequilibrios, lo cierto es que el próximo 29 de octubre el voto de un vecino de Ísafjörður valdrá el doble (o incluso más) que el de un votante de Kópavogur. Con lo ajustados que se prevé que sean los resultados, el debate campo – ciudad después del 29O estará servido.

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