¿Debería Islandia despedirse de la corona y adoptar el euro?

pedro

Pedro Campoy, economista y profesional de banca / Murcia

Fotografía: Èric Lluent

Islandia viene coqueteando últimamente con la idea de adoptar otra divisa distinta a la corona islandesa. Pero, ¿de dónde proviene ese interés? ¿Qué beneficios y qué prejuicios tendría para los islandeses y residentes en el país? Este tema es, sin duda, uno de los más relevantes, apasionantes y debatidos en los últimos años en Islandia, con implicaciones económicas, sociales y políticas.

Los islandeses han mostrado su interés en esta cuestión realizando diversas encuestas privadas y públicas (mediante, por ejemplo, la Cámara de Comercio) ya desde Septiembre de 2007. El Ministerio de Asuntos Exteriores, cuando estaba liderado por el socialdemócrata Össur Skarphédinsson en la legislatura 2009-2013, encargó informes en los que se valoraron tres escenarios posibles para el futuro monetario de Islandia: seguir con la corona islandesa, adoptar el euro como moneda sin anexión a la Unión Europea y la propia entrada en la Unión Europea.

Cuando un país adopta la moneda de otro país es lo que se llama dolarización, independientemente de la moneda que adquiera, pudiendo ser, por ejemplo, el euro o la libra esterlina. Este concepto es usado porque en muchos lugares del mundo se ha preferido adoptar la moneda estadounidense y de ahí que utilicemos el término dolarización.

La adopción de otra moneda no implica una vacuna para solucionar todas las patologías económicas de un país. Sin embargo, se podría hablar de un proceso confortable para crear un marco económico más fuerte. Se consigue un mejor control de las finanzas estatales, se aseguran ratios de interés más bajos, se controla mejor la inflación, hay menos volatilidad y menos riesgos cambiarios. Pero no podemos obviar que un cambio de moneda conllevaría ciertos riesgos y costos para el país, incluso la desaparición de la figura del Banco Central de Islandia en diversas competencias. A continuación se expone cuál sería el proceso de cambio de divisa en Islandia, observando los beneficios y los costes que previsiblemente podría tener para el país.

La intención de cambio de divisa o el debate en torno a esta cuestión aparece cuando el dinero de un país pierde alguna de las funciones para las que ha sido creado, se habla de  forma y medio de pago, depósito de valor y unidad monetaria como pilares de la figura dineroNormalmente la idea de cambio de moneda proviene de la debilidad de la divisa local, aunque también puede incidir situaciones como: a) la debilidad e inestabilidad macroeconómica; b) debilidad y falta de regularización de los mercados financieros; c) presiones de los mercados por la globalización de la economía y de algunas monedas como el euro; d) unos índices de muy alta inflación en la economía. En Islandia, por citar un ejemplo, se dio un IPC interanual del 18,6% en enero de 2009, lo cual fue motivo suficiente para iniciar un debate sobre la necesidad de buscar vías alternativas a la corona islandesa.

Si valoramos los posibles beneficios de la adopción de una moneda extranjera, en este caso previsiblemente el euro, primero debemos hablar de la convergencia de la tasa de inflación local con la de la Unión Europea. La experiencia de otros países como Panamá nos indica que la tasa de inflación se asemejará a la de la Unión Europea. Esto no significa que las tasa tengan que ser iguales, pues difícilmente lo conseguirían. Hay que observar que Islandia tendría unos costos bien diferentes a la Unión Europea, en la energía, en el transporte, los impuestos/tasas y otros que influirán en la tasa de inflación.

El fin de la corona islandesa también ayudaría a disminuir el riesgo monetario y cambiario hasta niveles de eliminación total. Cuando se adopta una moneda más fuerte, el ratio de interés del dinero se ve disminuido por la confianza que demuestra el sistema monetario. Además, este proceso sería un incentivo para el asentamiento de bancos extranjeros. Este efecto permitiría paliar cualquier crisis de la balanza de pagos del país debido a los flujos de capital que amortiguarían problemas externos. Islandia tiene poca participación en el flujo internacional de capitales y para que este panorama cambiara necesitaría una mayor existencia de bancos extranjeros.

No hay que olvidar la mejoría en la capacidad de adaptación a los problemas externos, de los cuales no se tiene un control. Hablamos de un posible desastre natural, un accidente industrial, restricciones comerciales que un país externo que promueva por conflictos políticos o cualquier otro que no se pueda controlar. Ante estos problemas se diluye la posibilidad de devaluación de la moneda.

Además, la adopción del euro supondría la eliminación de costes de cambio de moneda. La diferencia entre el precio de compra/venta de la divisa desaparece. Constituye un ahorro para los islandeses e incluso para el turismo en general. En el ámbito empresarial, las empresas que exportan y/o importan se beneficiarían de igual manera incluyendo una simplificación del trabajo administrativo y contable. Incluso se abaratarían costes al no tener que asegurar una posible variación de la divisa. Tanto la inversión y el comercio exterior se verían beneficiados.

No obstante, la adopción de una moneda extranjera también tiene sus contras. Primero, debemos hablar de la pérdida de maniobrabilidad en la política monetaria. El Banco Central de Islandia perdería su capacidad de modificar la base monetaria y, por consiguiente, la oferta monetaria. Este perjuicio es de gran importancia para el estado islandés puesto que perdería la capacidad de manipular ciertos elementos como la tasa de interés, la tasa de cambio, el nivel de inversión o la inflación, entre muchas otras más. Actualmente, cuando el banco central emite moneda, la ratio de interés disminuye en el corto plazo debido a que las entidades bancarias la pueden ofrecer a tasas de interés más competitivas. Si Islandia adoptase el euro, no tendría capacidad para depreciar la moneda en tiempos de crisis y, si existieran desajustes de la demanda interna o externa, incidiría directamente en la inflación. Lo único que podría hacer el banco central sería jugar con los encajes obligados de las entidades financieras del país.

Si el país ha contraído muchas obligaciones, como es el caso de Islandia, y no las puede saldar en el tiempo o bien cuando las entidades financieras presentan balances de créditos fallidos de difícil cobro, la inflación puede disminuir el valor real de las deudas amortiguando la carga de los deudores y depreciando el valor de los depósitos. De esta manera, los bancos se ven beneficiados porque las obligaciones con sus clientes se reducen. Ahora bien, si Islandia adoptara el euro como divisa no tendría opción de realizar esta estrategia, aunque su tasa de inflación sería menor, beneficiando a las finanzas públicas y privadas, haciéndolas más estables.

La adopción del euro también produciría un pérdida de señoreaje. Este punto es bastante importante pues resultaría un coste real para el estado que sería absorbido por toda la población islandesa. El señoreaje monetario es el ingreso neto que adquiere el gobierno por la emisión de divisa. Si Islandia, como ejemplo, emite un billete por el valor de 1000 coronas y fabricar el mismo supuso un coste de 1kr, la diferencia entre el valor nominal del billete y su costo es lo que se denomina señoreaje, por lo que el señoreaje sería de 999 coronas. Así, esas 999 coronas son un beneficio para el estado, ya que puede adquirir un activo, un billete de 1000 coronas, por 1 corona. Por lo que si Islandia cambiara la moneda, esta ganancia se perdería y se transferiría a la Unión Europea en el caso de adoptar el euro.

También debe tenerse en cuenta la pérdida de la figura de prestamista del banco central. Esto sería un problema para los bancos nacionales islandeses puesto que si existiera algún problema, como ha sucedido en España, no podría apoyarse en el Banco Central de Islandia. De esta forma, sería recomendable crear un fondo de reserva bancario como tiene España para prever posible problemas en el futuro.

Además, se tendrían que cambiar sistemas informáticos, cajeros, medios de pago, nuevos registros e incluso los activos/pasivos de los bancos se tendría que ajustar y modificar. Por ejemplo una hipoteca en coronas tendría que adaptarse a la unidad euro y esto supondría unos gastos.

También deberíamos tener en cuenta los problemas políticos derivadas de esta decisión. Existe un coste de desgaste político puesto que existe una parte de la población que lo vería casi como un ataque contra la soberanía de Islandia, debido a que la corona es, también, un símbolo nacional. Este detalle parece banal pero por la experiencia en otros países, se han detectado señales de resistencia ciudadana precisamente por esta cuestión más identitaria que económica.

Por último, para acabar con el apartado de prejuicios que podría suponer la adopción del euro en Islandia, la banca nacional tendría que estar dispuesta a asumir los costes del cambio, pues le afectarían administrativamente, estructuralmente e incluso a su capital humano. Pero también tendrían que estar preparados para competir con los nuevos bancos de capital internacional que podrían asentar en la isla.

Pero, ¿está Islandia preparada para este cambio? Hay muchas opiniones y teorías sobre las condiciones para hacer un cambio. En este caso, Islandia debería tener un alto nivel de reservas monetarias internacionales y de oro también, un sistema financiero estable y solvente, una buena estructura fiscal y salarios flexibles. Visto así, que un país cumpla con todo estas condiciones es síntoma de que podría plantearse no adoptar otra moneda ya que su política monetaria da buenos resultados. Podría ser el caso de Islandia, pero es una decisión altamente compleja en la que se juega con más de una baraja en la misma mano.

Durante este proceso, habría que buscar el apoyo internacional, buscar acuerdos con la Unión Europea (por ejemplo, compartir el señoreaje), se tendrían que realizar buenos estudios legales para la transición que determinaran nuevas leyes y reglamentos, ajustar el cambio de la corona al euro para dicha operación e incluso dejar flotar la corona libremente en el mercado monetario para que tuviera un ajuste real, especialmente en el caso de la moneda islandesa, puesto que está muy sobrevalorada. Sería necesario determinar un plazo para establecer el cambio, ya que se necesita tiempo para adecuar los sistemas computarizados e informar al público a la nueva realidad monetaria.

Como vemos, existen motivos tanto para apoyar los argumentos de los sectores que apoyan la adopción del euro y como para justificar la defensa de la corona islandesa como símbolo de la economía nacional. El debate político en los próximos años, como ya pudimos adivinar durante la pasada campaña electoral, estará centrado en cuestiones de mucha relevancia para el futuro del país, entre las cuales destacará la necesidad de estabilizar la economía. El papel de la corona islandesa tendrá especial relevancia en este interesante debate así como la posibilidad de substituirla por una moneda extranjera, como el euro. 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rafa dice:

    Buenos dias Pedro

    Excelente articulo para empezar el fin de semana. Un placer leerlo.

    La verdad es que, yo, personalmente no tengo una opinion formada sobre si Islandia debería o no adoptar otra moneda como divisa oficial. Supongo que, como bien comentas, cada escenario (mantener la corona, adoptar el euro, o incluso algo intermedio) tiene sus ventajas y desventajas y no existe una solución perfecta.

    Un aspecto que me gustaría aportar es el impacto sentimental que puede suponer el abandono de la corona (y disculpa que me desvie tono analítico del articulo!). Los islandeses son gente ferozmente independiente y muy orgullosos de su historia y tradiciones para los que la adopcion de otra divisa puede ser vista como una perdida de independencia, especialmente para la gente mayor.
    Mientras escribía estas lineas he hecho una encuesta a varios islandeses y efectivamente parece haber un mayor apego a la divisa entre las personas de mayor edad, mientras que los mas jóvenes parecen tener una mentalidad mas practica (adoptar otra divisa si puede tener efectos positivos sobre la economía del país). Desafortunadamente el segmento de la población utilizado para la encuesta ha sido algo limitado….a mi pareja y su padre. (No ha sido un ejercicio muy científico, no…)

    Buen Domingo y gracias por el articulo±!

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    1. Nos gustan esas encuestas, Rafa. La cuestión sentimental (identitaria) es un buen tema para tratar en un futuro. ¡Buen domingo!

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  2. Pedro Campoy dice:

    Rafa,

    Muchas gracias por leer mi letras.

    Efectivamete ese aspecto que también recojo en mi artículo, “perdida de soberaría” es sumamente importante incluso diría que crucial para el alma de los islandeses.
    Hay muchos paises que efectuaron la dolarización en su moneda y este aspecto político/social fue tremendo. El el caso de Panamá cuando adoptó el dólar estadounidense no estaban por perder su moneda histórica llegando a un acuerdo intermedio para evitar la pérdida de indentidad. Actualmente en Panamá se comercializa con billetes dólar y usan la Balboa (PAB) divisa panameña, pero solo utilizan monedas, no billetes.

    Saludos

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  3. Jorge Cortés dice:

    Considerando el fuerte sentimiento identitario islandes y la perdida de capacidad de maniobra, en caso de situaciones económicas adversas, que sufriría el Baco central, veo muy poco probable la Dolarización del sistema económico islandes.
    Un proceso como este solo se llevará a cabo si la economía encadenase, en un periodo relativamente corto de tiempo, varias crisis económicas.
    Ningún gobierno va a obtener el beneplácito de la población, a la perdida identitaria de una moneda propia, sin que exista un proceso largo y continuado de perdida de confianza, por parte de la población, en su sistema económico.
    Ya sucedio lo mismo, con la posibilidad de la adesión a la Union Europea. Solo en el momento álgido de la crisis que comenzo en 2008 se obtuvieron timidas mayorias al proceso de adesión, por parte de la población, y de hecho, en cuanto la econmía se estabilizó y comenzó a repuntar, el apoyo al proceso se enfrió y se redujo considerablemente.

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