[2007] Análisis del último pacto de gobierno entre izquierda y derecha en Islandia

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Èric Lluent / Reykjavík

Fotografía: Wikipedia

Como ya avanzamos en El Faro de Reykjavík hace unos días, las negociaciones para la formación de un gobierno de centroizquierda con el apoyo de la nueva derecha liberal (sumando un total de cinco formaciones) no tenían mucho recorrido. De hecho, esta semana se ha anunciado el fin de esta posibilidad, y la líder del Movimiento de Izquierda Verde, Katrín Jakobsdóttir, ha renunciado al mandato del presidente para formar gobierno, como ya hizo Bjarni Benediktsson (líder del Partido de la Independencia), o intentar un pacto con la derecha tradicional de Benediktsson con el apoyo del Partido Reformista o Futuro Brillante.

Aunque el Partido Pirata ha reclamado que se le encargue a ellos la formación de gobierno (lo cual generaría una situación muy similar a la vivida estos días, puesto que los piratas tienen los mismos escaños -10- y las mismas alianzas que los verdes), la unión del primero y el segundo en las elecciones es a día de hoy la única opción viable antes de que el presidente de la República se vea obligado a convocar unas nuevas elecciones. El rápido movimiento de Benediktsson fue un claro mensaje al resto de formaciones políticas: el Partido de la Independencia no va a manchar su imagen durante este proceso que puede pasar factura a las formaciones que más impedimentos pongan para desbloquear la situación. Ahora, la pelota está el tejado de los verdes, que previamente rechazaron negociar con el Partido de la Independencia y que a día de hoy tienen ante sí un difícil papelón: o se acercan a la derecha tradicional que tanto han criticado en campaña o serán, al fin y al cabo, los responsables de llevar el país a unas nuevas elecciones.

Puesto que Islandia debe afrontar importantes retos económicos en los próximos meses, no debemos descartar que en pocas semanas se presente un gobierno formado por el Partido de la Independencia, el Movimiento de Izquierda Verde, el Partido Reformista y/o el Futuro Brillante. Esta opción aseguraría un gobierno con una mayoría holgada y, llegados el momento, deberíamos analizar si tendrían capacidad para ofrecer estabilidad política al país. Ante esta posibilidad, es ineludible revisar el último pacto de gobierno entre una formación de izquierdas y una de derechas, que se firmó en Reykjavík el 23 de mayo de 2007. Entender el contenido de esa apuesta gubernamental, que en aquella ocasión unió al Partido de la Independencia con la Alianza Socialdemócrata, nos puede dar pistas de hacia dónde podría tender un pacto, esta vez, entre el Partido de la Independencia y el Movimiento de Izquierda Verde.

En el documento que firmaron los líderes de ambos partidos se proponían quince pilares básicos para su acción de gobierno. A continuación, se analizan cada uno de los quince puntos para tener este referente presente a la hora de prever la posible propuesta de los partidos de Jakobsdóttir y Benediktsson.

“Políticas económicas sólidas y responsables”. En el primer punto, el pacto afirmaba que “una economía dinámica es la precondición para los avances en educación, transporte, sanidad y bienestar”. También se apostaba por un “crecimiento económico robusto y escalonado”, asegurando “una baja inflación, una ratio de interés baja y un mayor equilibrio en comercio exterior”. Como vemos, la propuestas eran tan ambiguas que, de hecho, cualquier formación en el Parlamento las podría haber firmado sin problema. Así, la unión entre izquierda y derecha dejó las cuestiones económicas al margen, haciendo bandera de un decálogo universal de buenas intenciones y dejando el resto para la improvisación, siendo lo más destacable su apoyo evidente al movimiento neoliberal que reinaba casi sin criticismo en Islandia en la época. Como sabemos ahora, ya era demasiado tarde para implementar cualquier tipo de políticas que evitaran el desastre en 2008, con el colapso del sistema financiero del país. En caso de un pacto entre la derecha y la izquierda, es probable que este punto sea casi calcado.

“Un sector de negocios dinámico”. La idea de esta coalición era impulsar un sector de los negocios basado en el conocimiento y en la innovación, apoyando la “cooperación entre la industria y las universidades islandesas”. La estrategia también apoyaba a la expansión en el exterior, uno de los puntos más conflictivos una vez los bancos islandeses colapsaron dejando fuertes disputas políticas entre el gobierno islandés y gobiernos extranjeros, como en el caso del Reino Unido o Holanda. En un contexto de turbulencias económicas, el gobierno se comprometió a fortalecer la Autoridad Supervisora de las Finanzas, que hacía años que no podía aplicar los controles necesarios a un sistema financiero desbocado. En clave local, la coalición aseguró la estabilidad en el sector pesquero, prometió liberalizar el sector agrícola, algo que destacaba respecto a los anteriores pactos de gobierno del Partido de la Independencia con el Partido Progresista, este último, gran protector del sector agrícola nacional. Basar el desarrollo económico en el conocimiento y en la innovación es el comodín para muchos gobiernos occidentales ante la perdida de competitividad en el sector industrial. Un acuerdo entre los verdes y la derecha tradicional podría albergar ideas muy similares a las expuestas en el documento de 2007.

“Un marco de impuestos alentador”. En este punto, el peso de las propuestas del Partido de la Independencia en la negociación son evidentes. En una exposición muy corta, se proponen rebajas de impuestas tanto para los individuos como para las grandes corporaciones. Las políticas clásicas de los socialdemócratas quedan desdibujadas en esta ocasión. En 2016 este punto será más controvertido, puesto que una de las principales propuestas del Movimiento de Izquierda Verde es el incremento de impuestos para garantizar los servicios sociales. Este será uno de los puntos más delicados de una supuesta negociación entre el Partido de la Independencia y el Movimiento de Izquierda Verde. Es previsible que, en caso de pacto, este punto sea mucho más ambiguo que en 2007 para dejar margen a una negociación futura.

“Una administración pública enfocada”. La coalición de derechas y de izquierdas proponía en este punto políticas tradicionales de la teoría neoliberal. En este caso, se hacía hincapié en la simplificación de la administración pública y la limitación del % del PIB del sector público, con la idea de reducir su capacidad ante el sector privado. Por otra parte, se proponía derivar poderes de actuación administrativa del gobierno central a la administración local. Se hablaba de presupuestos ajustados, aún encontrándose el país el pleno boom económico y con un nivel de deuda nacional envidiable. Además, se subrayaba la intención de invertir dinero público en infraestructuras y servicios, de lo que posteriormente se podrían beneficiar el sector privado. Actualmente, un plan de gobierno de la derecha y la izquierda quizás no mostraría estas intenciones de forma tan directa, por la presión de los verdes, pero los presupuestos ajustados volverán a ser la norma, especialmente después del endeudamiento que ha sufrido el país en los últimos años.

“Una sociedad ‘friendly’ con los niños”. ¿Quién no desea un país amigo de los niños? Si bien es loable que un acuerdo de gobierno fomente un plan de acción que proteja y beneficie a los más pequeños, estamos ante otro punto que raro sería que alguna formación política del panorama islandés rechazara. En plan incluía una propuesta para mejorar el seguro dental de los niños, incrementar los subsidios para las familias con bajos ingresos. También se ponía el acento en la prevención de los abusos sexuales así como en la protección de los menores con problemas con las drogas. Así como el anterior artículo se podía situar claramente en la balanza de negociación al lado del Partido de la Independencia, esta propuesta tiene una clara inspiración socialdemócrata. Llegados a un pacto entre la derecha tradicional y los verdes en la actualidad, no sería de extrañar ver este tipo de articulados para contentar a los votantes de la formación de izquierdas.

“Beneficios fiscales para los mayores y los discapacitados”. Aquí, se apostaba por una descentralización de los servicios para los mayores y los discapacitados, que deberían transferirse a las administraciones locales. Se propone mejorar la reducción de impuestas para los trabajadores de 67 a 70 años, con el fin de reducir el peso de las pensiones e incentivar el trabajo en las personas mayores. Una propuesta concreta era la de impulsar atención de enfermería para  400 personas mayores. También se ponía el acento en la apuesta para mejorar los servicios de rehabilitación a los discapacitados. En Islandia existe un alto consenso en la necesidad de ayudar a las personas con capacidades diferenciadas. En este sentido, conseguir un pacto para este tipo de políticas no parece difícil, ni para la izquierda ni para la derecha, aunque después siempre se debe seguir la aportación presupuestaria anual, pues de esto dependerá que finalmente se lleven a cabo (o no) los proyectos propuestos al inicio de la legislatura.

“Igualdad en práctica”. En este acuerdo de gobierno se subrayaba la necesidad de trabajar para acabar con la diferencia salarial entre hombres y mujeres en Islandia. En 2016, este continua siendo un tema candente y que ha generado multitudinarias protestas en la capital. Así, ni la coalición de 2007 ni las que le tomaron el relevo consiguieron acabar con la problemática. Teniendo en cuenta la vigencia del problema, es seguro que un pacto entre la izquierda y la derecha continuará teniendo en cuenta el concepto de igualdad entre hombres y mujeres, aunque, como en otras cuestiones, después quedará por ver la acción práctica del gobierno para acabar con un problema que no es nuevo.

“Un sistema educativo en la vanguardia”. El pacto de 2007 ligaba la apuesta por una educación de vanguardia a la necesidad de apostar por el sector económico del conocimiento para garantizar un crecimiento estable. El sistema quería basarse en la calidad, la flexibilidad y la diversidad. La idea era mejorar el sistema desde las guarderías hasta las universidades. Una propuesta clásica de las sociedades del bienestar nórdicas que en Islandia aún tiene mucho recorrido para realizar. Si bien el texto apostaba por una educación moderna e innovadora, en ningún momento se hacía distinción entre el sector público y el sector privado, una omisión que es una clara señal del consenso al que llegaron los socialdemócratas y el Partido de la Independencia. En la actualidad, una coalición de izquierdas y derechas no tendría problema en suscribir el mismo redactado de 2007.

“Un sistema sanitario sólido y prevención de las drogadicciones”. Las buenas intenciones habituales en el sector sanitario, se materializaban en unas políticas que prometían menores costes para los ciudadanos a la vez que se abría la puerta al incremento de servicios sanitarios subcontratados, si bien se aseguraba “el acceso igual para todos”. Destaca aquí también la omisión del concepto de sanidad pública, que tan sólo se cita para proponer una simplificación de los pagos para medicamentos de este sector. Teniendo en cuenta los recortes que se han aplicado en la sanidad pública en los últimos años y la situación límite que viven hoy algunos hospitales, este punto sería de especial interés en una negociación entre el Partido de la Independencia y el Movimiento de Izquierda Verde.

“Armonización de residencia y empleo”. En este punto se trataba de dar solución al problema por el que pasan algunas zonas rurales que en las últimas décadas han perdido mucha población y en las que existían muy pocas oportunidades laborales (ahora la situación a mejorado con el auge y la diversificación del sector del turismo). Una de las propuestas concretas era la de detectar aquellos trabajos del sector público que se podían realizar desde cualquier punto de la isla (trabajo vía internet) para, luego, fomentar la ocupación en las zonas más alejadas de la capital. También se acordó una mejora del sistema de transporte para conectar mejor las zonas rurales con la capital, así como la voluntad de ofrecer los mismos servicios sanitarios y educativos en cualquier zona del país. Hoy en día esta cuestión continúa teniendo vigencia, especialmente en lo que concierne a la aportación de servicios públicos en zonas remotas de la isla. Como apuntábamos, el turismo ha dinamizado zonas que hace diez años estaban muy deprimidas, así que garantizar el flujo de visitantes por toda la isla (una opción sería promocionar el aeropuerto de Egilsstaðir, en el este), con toda probabilidad será una de las bases de la futura coalición, gobierne quien gobierne.

“En harmonía con el medio ambiente”. En líneas generales, todas las organizaciones políticas islandesas están de acuerdo en la necesidad de hacer un esfuerzo para proteger el medioambiente. En el pacto de 2007, se hacía especial hincapié en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en el incremento de los incentivos para el uso de vehículos poco contaminantes y en la apuesta por la conservación de áreas naturales. Además, se subrayaba la cuestión de la protección de las zonas geotermales que aún no hubieran sido explotadas por el sector público o privado. Un gobierno con la participación de los verdes seguro que reforzaría las políticas medioambientales. Entre los grandes retos, estaría la gestión del impacto del turismo sobre los espacios naturales, el impulso de las Tierras Altas como parque natural, la reducción de gases de efecto invernadero así como la adaptación de los objetivos respecto al cambio climático nacionales con el Acuerdo de París. El Partido de la Independencia parece que no pondrá demasiados obstáculos para contentar a los verdes en uno de sus ámbitos estrella.

“Reformas y cuestiones que afecten a los inmigrantes”. El acuerdo de gobierno mostraba interés en acabar con los prejuicios hacia las minorías por razón de origen. También se anunciaban acciones para asegurar los mismos derechos para los trabajadores islandés y los extranjeros. Se hacía una pequeña mención a la voluntad de mejorar el acceso a cursos de islandés para los recién llegados. En un acuerdo entre el Movimiento de Izquierda Verde y el Partido de la Independencia, no supondría ninguna sorpresa ver un enunciado de este tipo, aunque, como se demuestra a diario, estas intenciones queden finalmente en papel mojado.

“Iniciativas internacionales”. Los pilares de la política exterior se basaron en el pacto de 2007 en los derechos humanos, el incremento de la cooperación internacional y en el impulso de resoluciones pacíficas para los conflictos. También se mostró públicamente el desacuerdo con la guerra de Irak y se destacó el papel que debería tener Islandia en la lucha contra el cambio climático. Por otra parte, destaca la cooperación con las democracias occidentales, la cooperación con los países nórdicos y apoyaba los esfuerzos globales para la liberalización del comercio mundial. A 2016, deberemos esperar a ver cuál es la posición del nuevo gobierno respecto a los conflictos armados actuales o la elección de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos, un socio histórico de Islandia. No obstante, todos los partidos islandeses están de acuerdo en proyectar esta imagen al mundo, en la que Islandia es la abanderada del pacifismo y el respecto hacia el medio ambiente. Más interesante será ver si se hace alguna consideración respecto a las personas que piden asilo político en el país y a la acogida de refugiados de la guerra de Siria.

“Diálogo sincero con Europa”. En esta apartado, se dejaba que el interés de mantener unas buenas relaciones con Europa se basaba en las oportunidades de comercia, es decir, en los intereses económicos de Islandia. Después de los acontecimientos de los últimos años, con Islandia, primero, interesándose por formar parte de la Unión Europea cuando las cosas iban mal en términos económicos, y luego, rompiendo el diálogo unilateralmente cuando la economía se ha recuperado, el diálogo con la Unión Europea, más allá de cuestiones comerciales, parece absolutamente roto. Además, los dos partidos que pueden formar un gobierno de izquierdas y de derechas a la vez tienen en común su frontal rechazo a formar parte de la Unión. Así que, en este aspecto, la coalición gubernamental tendría una dirección clara, reforzar la soberanía del país y seguir con la puerta cerrada a revisar su relación política y económica con Europa.

“Revisión constitucional”. En 2007, el acuerdo de gobierno hablaba de revisar la constitución. De hecho, esto se viene diciendo desde que se aprobó la actual constitución islandesa, en 1944, coincidiendo con la declaración de independencia de la república. En 2010 se realizó un borrador constitucional de despertó mucho interés tanto en la isla como en el ámbito internacional. En aquel entonces gobernaban los verdes con la Alianza Socialdemócrata, aunque finalmente no cumplieron su promesa y esa constitución jamás fue aprobada (ni tan siquiera votada en sede parlamentaria). Antes de las elecciones, los partidos de izquierdas y el Partido Pirata prometieron que si tenían mayoría en el Parlamento, impulsarían una nueva constitución basada en el borrador popular. El Partido de la Independencia siempre ha sido contrario a esta reforma, así que este punto puede ser controvertido. No obstante, no hay que olvidar que, cuando los verdes estaban en el gobierno teniendo la mayoría para reformar la constitución, no lo hicieron. Así que seguramente, un pacto entre verdes y la derecha tradicional dejaría este punto en manos de alguna comisión parlamentaria, que es la manera práctica con la que los partidos alargar los temas que menos consenso generan.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Rafa dice:

    Parece que el Presidente de Islandia ha dado mandato al partido pirata para tratar de formar Gobierno. Visto el poco éxito que han tenido los anteriores partidos, parece poco probable que los piratas puedan formar gobierno.
    Hay alguna ley que regule que sucede en estos casos?, segundas elecciones?…

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