La historia de cómo el islandés se convirtió en idioma oficial en 2011

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Víctor Navarro Izquierdo / Reykjavík

El idioma islandés, geográficamente aislado en mitad del Atlántico Norte, ha permanecido estable durante prácticamente un milenio, sin presentar cambios gramaticales significativos o variedades regionales que puedan ser considerados formalmente como dialectos. El islandés se habla en Islandia y en algunas zonas de Canadá donde grupos de islandeses emigraron entre 1870 y 1915, debido a las dificultades climáticas y económicas que se vivieron en la isla tras la erupción del volcán Askja. Unos 20.000 islandeses (una cuarta parte de la población de Islandia por aquél entonces) abandonaron Islandia. Hoy en día los territorios donde se concentran más hablantes de islandés –además de Islandia- son Manitoba, que en 2011 contaba con un 2.6% de población de origen islandés, y Columbia Británica, donde representan un 0,5% de la población.

El islandés se ha concebido tradicionalmente como un idioma homogéneo.  Por este motivo, no se percibió entre los isleños la necesidad de especificar el idioma islandés como el idioma oficial de Islandia en la Constitución, ni se creó una Academia de la Lengua hasta 1960. Hasta entonces, existían profesores, académicos, escritores, profesores o editores de libros de gramática que trabajaban en cultivar y mantener la vitalidad del islandés. Estos agentes de la lengua no requirieron de una academia de la Lengua en la que reafirmar sus ideas, ya que la ideología naturalizada entre la población de una Islandia homogénea, unida por un sólo idioma, era una base suficiente para ellos. Cuando en el siglo XIX las nociones románticas del Nacionalismo y el Volkgeist (espíritu del pueblo) de Herder empezaron a extenderse por Europa, en Islandia se inició un periodo entre 1860 y 1960 caracterizado por un énfasis entre los académicos de la lengua por mantener su idioma milenario estable y “puro”. Ya desde 1870 el “purismo lingüístico” se había establecido como doctrina entre los académicos, pero entrado el siglo XIX se convirtió en una arma ideológica para los nacionalistas que abogaban por la independencia de Islandia de Dinamarca

Ya entrado el siglo XX, Einar Benediktsson sugirió en 1932 que el islandés era un “poderoso instrumento” o un “arma” capaz de enriquecer la vida espiritual  e intelectual de los islandeses. Guðmundur Finnbogason, en 1943 aseguró que el idioma islandés era análogo a un instrumento musical: el harpa. Estas ideologías cada vez más solidificadas establecieron como objetivo prevenir que los hablantes de islandés “dañasen” el noble lenguaje islandés dándole un mal uso.

Un rasgo bastante extendido entre los islandeses es la confusión de la e y la i, cuya mala pronunciación ha sido etiquetada como flámaeli o hjódvilla. Esta equivocación tenía importantes connotaciones sociales, especialmente a principios del siglo XX. En las escuelas de Reykjavík se realizaron diversos tests a los niños para detectar si su pronunciación del islandés era correcta, y aquellos cuya pronunciación era detectada “deficiente”, eran clasificados como hjólviltar fólskyldur (familias-sonido-erróneo), y enviados a clases especiales cuyo objetivo era corregir esta pronunciación.

El término islandés villa tiene las connotaciones de salvaje, bárbaro o ignorante. Esta perspectiva aplicada al uso de la lengua por parte de los hablantes dividió a los islandeses en dos tipos: los reales, que hablaban bien su propia lengua, y los falsos, que hablaban un lenguaje impuro. Relacionado con la metáfora del harpa, popularmente se hablaba de gente que “sabia cantar” y gente que “no sabía cantar” en islandés. Diversos estudios muestran que los que optaron por esta ideología eran mayoritariamente las clases socioeconómicamente mejor posicionadas, que utilizaron el lenguaje para reafirmarse en su posición social, mientras que el flaemeli se asoció con una clase social baja y analfabeta.

A finales de la década de los 30’ y principios de los 40’, el movimiento nacionalista animó a la población de Islandia a unirse y cooperar para lograr la independencia de Dinamarca, y para ello era necesario reducir las diferencias entre la población. Esta ideología dejó de ser el centro de atención de los expertos de la lengua y empezaron a extenderse los ideales de igualdad y cooperación entre los islandeses que tan conocidos son hoy internacionalmente.

Después de la ocupación británica en Islandia durante la Segunda Guerra Mundial y el establecimiento de una base militar de los EEUU en Keflavík a raíz de la unión de Islandia a la OTAN, varios estudios sociolingüísticos demostraron que los islandeses estaban empezando a utilizar muchos préstamos lingüísticos del inglés. En 1955, empezaron  las primeras emisiones de televisión en Islandia desde la base estadounidense, y esto aumentó la preocupación de muchos agentes lingüísticos. Los efectos de la creciente influencia del inglés desembocaron en la creación del Consejo de la Lengua Islandesa en 1964 y la primera emisión de la Televisión Estatal Islandesa en 1966.

A partir de 1969, el Consejo empezó a recibir importantes fondos del Estado, y su rol pasó a ser el de impulsar el uso del islandés en las escuelas, las universidades y los medios de comunicación para contrarrestar la influencia del inglés. Se empezaron a diseñar políticas lingüísticas para proteger el islandés, que culminaron en un documento entregado por la Academia al Parlamento en 2008, titulado Islenska til alls (Islandés para todos). Este documento postulaba que el islandés debía ser utilizado en todos los dominios de la sociedad islandesa: instituciones judiciales, radio, televisión, periódicos, instituciones públicas, teatros, librerías, nombres de lugares y personas y un largo etcétera. Todos estos factores dieron su fruto en 2011 en una ley (61/2011) que finalmente estableció en la Constitución que el islandés era el idioma oficial de Islandia.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. ASv dice:

    Muchas gracias por un articulo muy interesante.

    Hay un error pequeno en el texto:

    hjólviltar fólskyldur – no es corecto.

    Se dice – hljóðvilltar fjölskyldur.

    Es un error bastante divertido puesto que “hjól” significa “rueda” o bicicleta en islandes!

    Nada importante – pero hay que usar lo que resulta más corecto – como dijó Ari el Sabio (Ari fróði)

    En islandes – “Hafa skal það sem sannara reynist.”

    Saludos al autor y los responsables del Faro.

    Gracias – es un proyecto magnifico – que todo os vaya bien y que tengais muchisimo exito!

    ÁSv
    Reykjavík.

    Me gusta

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