Claves para entender el nuevo gobierno de Islandia

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Èric Lluent / Reykjavík

A pesar del uso de Islandia como concepto viral, como lugar utópico del que, de vez en cuando, surgen noticias “impresionantes” y “sorprendentes” que la gente comparte sin contexto ni contrapeso en las redes sociales, entender la realidad política de este país no tiene demasiados secretos. Para ello, tan sólo hay que dedicarle el tiempo adecuado a romper con los mitos creados por medios de comunicación y partes interesadas desde la caída del sistema financiero en 2008 y analizar los actores de la escena política actual sin prejuicios, con capacidad para atender la variada gama de grises y contradicciones propias de un momento histórico en el que la vieja y la nueva política comparten protagonismo.

El nuevo gobierno de Islandia es un claro síntoma de que algo está cambiando en la política islandesa, aunque también lo es de que el cambio no va en la dirección que han transmitido la mayoría de medios de comunicación internacionales a la audiencia mundial. A continuación expongo algunas de las claves para entender el nuevo gobierno de Islandia, que suma los escaños del Partido de la Independencia (21), el Partido Reformista (7) y el Futuro Brillante (4).

Islandia es un país de derechas. Islandia es para muchos lectores alrededor del planeta sinónimo de revolución, de anticapitalismo, de renovación democrática. No obstante, la realidad es otra. Islandia es un país tradicionalmente de derechas. Desde 1944, año en que el país se autoproclamó una república independiente, el Partido de la Independencia, formación de derechas conservadora con fuertes vínculos con el todopoderoso sector pesquero, ha ganado todas las elecciones excepto las de 2009, cuando después del colapso financiero, quedó en segunda posición, por detrás de la Alianza Socialdemócrata. Obviar este punto y dejarse llevar por titulares infundados puede generar confusión. El Partido de la Independencia obtuvo en octubre 21 escaños, el 33% de la representación parlamentaria, y su líder, Bjarni Benediktsson, es el nuevo primer ministro del gobierno islandés, después de ostentar el cargo de ministro de Finanzas en el último gobierno.

También hay ‘nueva política islandesa’ de derechas. Si le preguntamos a un hispanohablante no residente en Islandia sobre un ejemplo de la nueva política en Islandia la respuesta podría variar entre los que no hayan leído jamás nada sobre la isla y los que citen sin dudarlo el Partido Pirata. Cierto es que la formación pirata, que en las negociaciones para formar gobierno ha tenido un rol abiertamente de centro, ha incrementado su representación parlamentaria de forma sorprendente (ha pasado de 3 a 10 escaños, en un parlamento de 63 diputados). No obstante, los medios internacionales se olvidaron de una nueva formación, el Partido Reformista, de recién creación y que para muchos islandeses es una versión moderna y actualizada del Partido de la Independencia. Su líder, Benedikt Jóhannesson, es un conocido empresario del país, además de familiar Bjarni Benediktsson. La nueva formación ha sumado siete escaños y ha tenido un papel central en todos los intentos de formar gobierno en los últimos dos meses.

La herencia del ‘alcalde anarquista’ se suma a la derecha. ¿Se acuerdan de Jón Gnarr, el alcalde de Reykjavík autodefinido como ‘anarquista’ que lideró el Mejor Partido y ahora se dedica a publicar libros en inglés, español y coreano explicando lo genial que fue su legislatura? Pues la herencia nacional del Mejor Partido fue ya en las elecciones de 2013 el Futuro Brillante, partido que ahora se ha sumado sin dudarlo a la coalición de derechas del Partido de la Independencia y el Partido Reformista, a pesar de que durante la campaña electoral apostaba abiertamente por una coalición de centroizquierda. Su líder es Ottarr Proppé, actor y músico que había sido concejal del Mejor Partido en Reykjavík y que ahora es ministro de Sanidad, sin que se le conozca ninguna experiencia en el sector médico.

Se mantendrán los privilegios para el sector pesquero. Si hay un sector que tiene ventajas fiscales en Islandia es el sector pesquero. El gobierno de la Alianza Socialdemócrata y el Movimiento de Izquierda Verde ya intentó impulsar una reforma legislativa para que la aportación de las compañías pesqueras a las arcas públicas fuera mayor, pero la normativa aprobada en la legislatura 2009 – 2013 fue derogada por la coalición del Partido de la Independencia y del Partido Progresista justo al inicio de su mandato después de las elecciones de abril de 2013. El pacto de gobierno actual asegura la continuidad de la regulación vigente mediante cuotas pesqueras que, en la práctica, convierten un bien nacional en una propiedad privada. El texto de presentación de la nueva coalición añade un tímido “se examinarán otras opciones”, para contentar al Partido Reformista y al Futuro Brillante, pero nada indica que el Partido de la Independencia, con sus 21 escaños, vaya a ceder ni un palmo en este sentido.

Los controles de capital, lejos aún de desaparecer. Uno de los principales retos económicos del país es el levantamiento de los controles de capital, algo ya prometió la anterior coalición de gobierno pero que no cumplió dada la complejidad y los riesgos de este proceso. De hecho, es una clara demostración de que la recuperación económica de Islandia, en términos puramente capitalistas, no es ni mucho menos total como se ha publicitado en el exterior desde hace años para mejorar la imagen del país. En este punto, la coalición actual es más conservadora que la anterior, y apunta que a pesar de que el objetivo es la liberalización de los capitales, el proceso será llevado acabo garantizando “la robustez y la salud de la economía nacional”. Es decir, es muy improbable que se acabe en los próximos cuatro años con los controles de capital.

El Futuro Brillante presionará para la inversión en Sanidad. En la presentación del nuevo gobierno, se dio especial protagonismo a la mejora del sector sanitario, algo que debe entenderse como una victoria para el Futuro Brillante, que de esta forma puede argumentar su participación en un gobierno de derechas ante el electorado de centroizquierda. No es anecdótico que Ottarr Proppé haya sido nombrado ministro de Sanidad. En este sentido, se espera (o al menos esta es la promesa) que se reduzcan los costes en la sanidad pública y que se mejore la atención sanitaria en las zonas rurales. Además, el gobierno se compromete a invertir para que el nuevo hospital nacional entre en funcionamiento en 2023. Con todo, esta esperanzadora apuesta por la sanidad pública (que en Islandia tiene mucho por mejorar) debe contar con el seguimiento mediático y ciudadano adecuado para que no quede en papel mojado.

Islandia seguirá teniendo la constitución de 1944, escrita a finales del siglo XIX. A pesar del interés internacional que despertó el proceso de redacción de una nueva constitución en Islandia después del colapso económico, lo cierto es que Islandia sigue y seguirá contando con la misma constitución que aprobó en 1944, casi idéntica a una constitución danesa de finales del siglo XIX. En el pacto de gobierno actual se hace referencia a la necesidad de una reforma constitucional, algo que hace décadas que se viene arrastrando y que jamás ha dado resultados relevantes. Será interesante ver el papel que desarrollan el Partido Reformista y el Futuro Brillante en la comisión encargada de la reforma constitucional, pero lo que está más que claro es que el borrador constitucional escrito en 2010 sigue encerrado en un cajón sin posibilidad de que tenga ningún papel relevante en esta próxima legislatura.

Una mayoría muy ajustada que puede conllevar inestabilidad para el nuevo gobierno. El nuevo gobierno suma 32 escaños, uno más que la oposición. En un sentido práctico, sólo con que un diputado se apartara de la coalición, el gobierno quedaría en minoría. De esta forma, no hay que descartar turbulencias para esta coalición inédita, aunque la sintonía entre los tres partidos hacer prever unos primeros meses bastante tranquilos. El Futuro Brillante es el partido que puede sentirse más incómodo en determinados momentos de la legislatura, pero el Partido Reformista ha sido hasta ahora su socio ideal desde que se conocieron los resultados de las últimas elecciones. Por otra parte, no hay que olvidar que en la oposición hay el antiguo socio de gobierno del Partido de la Independencia, el Partido Progresista, que, a pesar de su nombre, es una formación conservadora. Sus ocho diputados son importantes para entender que la izquierda y el Partido Pirata también están en minoría, incluso aunque, dadas las circunstancias, se le sumara el Futuro Brillante. Así, siendo verdad que el gobierno tiene una mayoría muy ajustada, no se debe olvidar que la oposición está muy fragmentada y que no hay una alternativa clara que pueda tomar el relevo del actual gobierno durante esta legislatura.

El nuevo primer ministro aparecía en los Papeles de Panamá. En abril de 2016 el por aquel entonces primer ministro islandés, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, tuvo que dimitir de su cargo tras el escándalo nacional e internacional que lo vinculaba con una empresa ubicada en un paraíso fiscal, a raíz de la publicación de los conocidos como Papeles de Panamá. Otro nombre que se hizo público fue el del entonces ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson, actual primer ministro del país. Muchos volvieron a hacer bandera de Islandia en todo el mundo, por el hecho de que los islandeses hicieran dimitir a un primer ministro corrupto. Pues bien, el nuevo primer ministro también salía en los Papeles de Panamá. No obstante, y en honor a la verdad, hay que subrayar que no se ha demostrada ninguna actividad ilegal de Benediktsson y, aparentemente, todos sus negocios han estado siempre en regla. No obstante, en 2009, Benediktsson no aportó a la cámara la información sobre esta empresa, lo cual le ha merecido las críticas de la oposición. Además, anteriormente había declarado que él jamás había tenido empresas en paraísos fiscales, lo cual con la publicación de los Papeles de Panamá se demostró falso.

Estas son tan sólo algunas de las claves para entender el nuevo gobierno, pero sirven como introducción para los lectores que quieran acercarse a la situación política islandesa sin prejuicios y dejando atrás el mito de una Islandia revolucionaria que se llegó a postular como un ejemplo para aquéllos deseosos de creer en un sistema económico y político alternativo al actual. Como ven, nada más lejos de la realidad.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Alejandro dice:

    Muchas gracias por el artículo, aporta mucha claridad y me resulta muy interesante. Por otro lado quería pedirles si por favor podrían recomendarme alguna página similar a esta pero sobre Suecia en español?

    Me gusta

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