Qué sabemos y qué no sabemos sobre la próxima erupción del volcán Katla

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Èric Lluent / Reykjavík

El pasado jueves 26 de enero la zona en la que se encuentra el volcán Katla volvió a temblar. En esta ocasión el terremoto llegó a la magnitud 4,3. Del 16 al 22 de enero se registraron en el mismo lugar alrededor de 370 terremotos, la mayoría de ellos por debajo de la magnitud 3, pero tres de ellos por encima de este registro. Este episodio sísmico bajo el glaciar Mýrdalsjökull es muy similar al que tuvo lugar el pasado mes de setiembre, cuando en 24 horas se superaron los cien temblores. Ya en agosto, la zona sufrió el mayor terremoto desde 1977, llegando a la magnitud 4,6. Con todo, esta acumulación de actividad en los últimos meses es, según la comunidad científica, una clara muestra de que las posibilidades de que este peligroso volcán entre en erupción están incrementando en los últimos meses.

Aunque existe mucha desinformación y alarmismo sobre el Katla, como ya apuntamos en un editorial en El Faro de Reykjavík el pasado mes de octubre, lo cierto es que tarde o temprano Islandia, Europa y el mundo tendrán que hacer frente a una situación que puede perturbar la actividad humana durante unos días, semanas o incluso meses. Ante la gran acumulación de rumores y mensajes contradictorios, hemos realizado un trabajo de análisis de las obras de referencia escritas por expertos islandeses entre los que destacan Ari Trausti Guðmundsson, Thor Thordarson, Ármann Höskuldsson y Snæbjörn Guðmundsson, para determinar qué sabemos y qué no sabemos sobre este apasionante y peligroso volcán.

¿Cuándo va a entrar en erupción? Es imposible pronosticar cuando un volcán va a entrar en erupción. Lo único que se puede hacer es monitorizar la zona para detectar un incremento inusual de la actividad sísmica acompañada por movimiento de magma hacia la superficie, que se detecta, en el caso del Katla, por la crecida de los ríos. Hoy en día, el seguimiento lo hace la Oficina Meteorológica de Islandia. Se estima que la erupción se puede reconocer por parte de los expertos unas horas antes de que la inundación provocada por el deshielo de las capas del glaciar Mýrdalsjökull llegue a la costa y de que se pueda ver la salida de la columna de humo, rocas y cenizas del cráter del volcán. La última gran erupción volcánica sucedió en 1918.

¿Terremotos en la zona son sinónimo de erupción inminente? No, y esta es una de las mayores fuentes de desinformación. Ha habido terremotos desde 1918 y desde entonces no ha habido ninguna erupción que penetrara a través de la capa de hielo del glaciar. Como hemos comprobado en los últimos años, el hecho de que haya muchos terremotos en la zona no significa que tenga que haber una erupción volcánica inminente (aunque cuando la haya, sí, también habrá terremotos). Dicho esto, en los últimos días se ha reunido el consejo del Departamento de Protección Civil y la Dirección de Emergencias y ha determinado que la posibilidad de una erupción es ahora más alta que en años anteriores.

¿La última erupción del Katla fue en 1918? Comúnmente se habla de que la última erupción volcánica del Katla fue del 12 de octubre al 4 de noviembre de 1918, aunque existen distintas interpretaciones de episodios posteriores de distintos geólogos y volcanólogos. Por ejemplo, Thordarson y Höskuldsson, autores de Classic Geology in Europe 3. Iceland, dan por buena la versión de que la de 1918 fue la última actividad del Katla, apuntando que estamos ante un periodo de reposo excepcionalmente largo. Por su parte, Ari Trausti Guðmundsson reconoce en Living Earth. Outline of the geology of Iceland sus dudas sobre un episodio que tuvo lugar en 1955, en el que se detectó una inundación procedente del glaciar y se observaron dos depresiones en la capa de hielo. Aún así, el autor mantiene el interrogante, concluyendo que muy probablemente fue una pequeña erupción. Finalmente, Snæbjörn Guðmundsson añade que, a parte del episodio de 1955, han existido dos situaciones similares, en 1999 y en 2011, ambas de pequeñas dimensiones. Según este último autor, lo que tienen en común las posibles erupciones de 1955, 1999 y 2011 es que no consiguieron romper la capa de hielo.

¿Cuáles son los peligros del volcán Katla? Los peligros del Katla son muchos. Se considera uno de los volcanes más temibles de Islandia por cuatro razones principales: a) es un volcán muy activo, con erupciones cada sesenta años de media en el último milenio; b) sus erupciones explosivas pueden ser excepcionalmente poderosas; c) se encuentra cerca de núcleos de población, tanto granjas de la costa sur como el pequeño pueblo de Vík; d) la caldera se encuentra debajo de un glaciar. El peligro inicial cuando tiene lugar una erupción volcánica del Katla es la inundación que se produce durante las primeras horas. El agua del deshielo se mezcla con rocas y materiales arenosos creando una masa parecida al barro que puede incluir hasta bloques de hielo y que avanza destruyendo todo a su paso. Así, es importantísimo detectar la erupción lo antes posible para evacuar la zona y evitar desgracias personales. La nube de cenizas puede generar problemas tanto en Islandia como, principalmente, en el continente europeo. El tráfico aéreo puede verse afectado, como ya pasó durante la erupción del volcán Eyjafjallajökull en el año 2010. La ceniza también puede provocar problemas respiratorios así como generar dificultades para la cosecha una vez se posa en los campos.

¿Qué puede suceder durante la erupción del volcán Katla? Todo depende del volumen de magma que llegue a la superficie y la virulencia con que lo haga. Si tiene lugar una erupción mediana o grande, lo que es seguro es que se creará una masa de agua, hielo y tierra que es muy probable que avance hasta la zona de Mýrdalssandur, la zona de playas negras situada al este de Vík, aunque no debe descartarse que se desplace a través de la lengua de hielo Sólheimajökull o incluso a través del río Markarfljót. Esta inundación arrasará puentes, carreteras, casas, granjas, coches, animales, etc. La nube de ceniza se prevé de dimensiones colosales, pudiendo cubrir con grosores importantes pueblos y ciudades a cientos de quilómetros. Una de las claves será seguir la evolución de las masas de aire durante la erupción, que determinarán la dirección hacia la que se dirige la ceniza. Las erupciones del Katla son explosivas y las columnas se levantan muchos quilómetros por encima de la caldera del volcán. En 1918, la columna llegó a una altura de 14 quilómetros.

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