El conductor de autobús islandés que jugó contra el Barça de Rexach, Krankl y Simonsen

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Èric Lluent / Reykjavík

Le sonroja recordar esos tiempos y habla de su yo del pasado como refiriéndose a otra persona. Guðjón Þórðarson es a día de hoy un conductor de autobús más de la industria turística de Islandia, pero hace cuatro décadas empezó una exitosa carrera que le llevaría a pisar algunos de los estadios más importantes de Europa, como el Camp Nou, Wembley o el Stade de France. ¿De dónde eres?, me pregunta Þórðarson la primera vez que coincidimos en Reykjavík. De Barcelona, le respondo. “Yo he estado en un lugar de Barcelona en el que seguramente tú nunca has estado. Yo he jugado en el Camp Nou”, me dice para presentarse. Me intereso y me cuenta la historia mientras comemos una sopa de cordero.

En la temporada 1978-1979 Þórðarson jugaba en el equipo del ÍA Akranes, que ese año ganó la copa nacional de Islandia. Este título le abrió las puertas a los dieciseisavos de final de la Recopa de Europa y la suerte quiso que el equipo a batir fuera el Fútbol Club Barcelona. Jamás el Barça había visitado Islandia y el partido de ida fue todo un acontecimiento en Reykjavík, ciudad en la que se disputó la contienda por disponer la capital del único estadio en el que se podía llevar a cabo un partido internacional. Cuando la prensa barcelonesa conoció el nombre del rival la conclusión fue unánime: el Akranes era un equipo “muy fácil para el Barcelona”, como tituló La Vanguardia el 11 de julio de 1979. “No es preciso tener un sexto sentido para saber que el rival que el bombo de Zurich le ha deparado al F. C. Barcelona para su debut en la vigésima edición de la Recopa de Europa, competición en la que defiende el titulo conquistado el pasado 16 de mayo ante el Fortuna de Dusseldorf, es una verdadera perita en dulce, de las que quedan muy pocas en los torneos continentales de clubs”, proseguía el artículo.

En la previa del partido celebrado el 19 de setiembre de 1979, se destacaba también en La Vanguardia el hecho de que el estadio no contase con luz artificial, aunque puntualizaba que no debía temerse por esta cuestión, puesto que “aquí anochece tarde”, apuntaba el enviado especial. A pesar de que el día anterior se lo tildó de “cenicienta”, el Akranes casi dio la sorpresa en el partido de ida, cuando puso contra las cuerdas al Barça en la primera parte y estuvo a punto de marcar en el minuto 21. Solo un gol de Carles Rexach en la segunda parte pudo maquillar el resultado para los catalanes, que se fueron de Islandia con un 0 a 1. “Rexach entró en el descanso y marcó un gol que fue un auténtico misil”, rememora Þórðarson. Su nombre se publicó correctamente en la ficha técnica de La Vanguardia, adaptando la ‘Þ’ con un ‘Th’ y la ‘ð’ con una ‘d’, pero en Mundo Deportivo escribieron una versión muy libre de su apellido: “Poroarson”.

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Crónica de La Vanguardia el día 20 de setiembre de 1979

El partido de vuelta celebrado el 3 de octubre de 1979 en el Camp Nou fue una historia muy distinta. Dolidos por los comentarios de la prensa y de los aficionados, los jugadores del Barça salieron a ofrecer un espectáculo futbolístico de primer nivel. Esa tarde marcaron Krankl, Simonsen, Rexach, Asensio y Carrasco, dejando un 5 a 0 en el marcador que, según la crónica de Mundo Deportivo “fueron cinco pero pudieron ser diez”. Al volante de su autobús de turistas, viajando por la costa sur de Islandia, Þórðarson habla de ese partido. “El Barcelona jugó un muy buen partido, era imposible defender la portería ante esos jugadores… Krankl, Simonsen, Rexach… Pero para mi fue un éxtasis jugar en el Camp Nou, fue impresionante!”. La prensa catalana no fue nada benévola con los jugadores del Akranes, de los que se afirmaba que tenían fe y temperamento, pero “nada más”. Þórðarson tenía por aquel entonces 24 años, y era la primera vez que pisaba el césped de un gran estadio europeo, pero no la última.

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Crónica de Mundo Deportivo el 4 de octubre de 1979

En 1986 colgó las botas y se dedicó a entrenar equipos islandeses. Con el AK Akureyri ganó la primera y única liga de la historia del club en 1989. Un año más tarde, entrenó a su ex equipo, el ÍA Akranes, y repitió la hazaña del título de liga en 1992. En 1994 y 1995 ganó la copa de Islandia con en KR Reykjavík y en 1996 volvió al ÍA Akranes para ganar el doblete, liga y copa. Þórðarson se había convertido, sin duda, en el mejor entrenador de Islandia y eso le abrió las puertas al banquillo de la selección nacional, su gran oportunidad de viajar por Europa y dejar buenas sensaciones. En su trayectoria como entrenador nacional jugó 24 partidos, de los que tan solo perdió ocho, ganó diez y empató cuatro.

En las rondas clasificatorias para la Eurocopa del año 2000, Islandia dejó muy buenas sensaciones y, de hecho, compitió con la que se había proclamado campeona del mundo el verano de 1998, Francia. El 5 de setiembre de ese mismo año, Islandia dio una gran sorpresa de la mano de Þórðarson al empatar contra los blues, que contaban con figuras de primerísimo nivel como Zidane, Deschamps, Dugarry, Henry o Pires. La selección islandesa se adelantó en el minuto 33, aunque Francia empató en el 36. Un punto que sabía a gloria, pero aún quedaba un partido que Þórðarson jamás olvidará, a pesar de no haber ganado. “Esa noche jugamos ante más de 80.000 espectadores, en el Stade de France de París”, recuerda. Fue el 9 de octubre de 1999. Islandia empezó mal el partido con un gol en propia puerta y otro de Djorkaeff. Pero durante el descanso Þórðarson y sus jugadores se conjuraron para intentar hacer historia. La charla surgió efecto e Islandia enmudeció el Stade de France con dos goles en el minuto 48 y 56, de Sverrisson y Gunnarsson. Trezeguet aguó la fiesta a los islandeses, que de ganar aún contaban con posibilidades de clasificarse para su primera Eurocopa. En diez partidos de la fase de clasificación, el equipo sumó 15 puntos, ganando a Andorra, a Rusia y a Armenia.

Captura de pantalla 2018-07-17 a les 0.31.33La historia de Þórðarson dio un nuevo vuelco a finales de 1999, cuando la compra del Stoke City por parte de un millonario islandés lo llevó al banquillo del equipo que militaba en la tercera división británica. El ahora conductor de autobús no decepcionó en su paso por Inglaterra. Esa temporada el Stoke City llegó a la final del League Trophy, una copa para los equipos de segunda y tercera división. La final se jugó en el estadio de Wembley ante el Bristol City, con un resultado de 2 a 1 para los del manager islandés. Ante 75.000 espectadores y un ambiente propio de una final inglesa, esa fue una de las noches más emocionantes de la vida deportiva de Þórðarson, junto con las del Camp Nou y la del Stade de France. En 2002 consiguió subir el equipo a la segunda categoría inglesa, pero cinco días después fue despedido por el multimillonario islandés que lo había fichado por falta de acuerdo en las condiciones del nuevo contrato. La BBC tituló la noticia con un “Stoke echa a Þórðarson”. A sus 62 años, esta vieja gloria del fútbol islandés ha dejado el deporte para dedicarse a conducir autobuses de turistas. “¿Cómo es que ahora te dedicas a esto?”, le pregunto. “Mi historia es muy larga, otro día te cuento más”, concluye con una sonrisa.

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