Islandia y la Guerra Civil Española (V): Hallgrímur Hallgrímsson y los brigadistas islandeses

Aitor Yraola

 

¿Quiénes fueron los brigadistas islandeses en la guerra de España? La participación de tres voluntarios islandeses en las Brigadas Internacionales fue un ejemplo de la corriente internacional de brigadistas que afluyó a España. Pero, ¿quiénes fueron estos románticos visionarios -en palabras de Bill Alexander- que lucharon en una guerra ajena, conscientes de que el fascismo conducía a la violencia en toda Europa?¿Qué unía a este ejército de extraños dividido por raza, lengua y origen? Tal vez, como ha afirmado Herbert Matthews corresponsal del New York Times en España, “la mayoría de ellos lucharon y murieron por los principios morales más elevados”.

Hallgrímur Hallgrímsson fue un hombre excepcional, segundo hijo de una familia humilde, joven espabilado en el colegio, deportista que ni bebía ni fumaba, que pronto ingresó en el Partido Comunista de Islandia, animado por Einar Olgeirsson, su maestro en Akureyri. Estudió en la Escuela Lenin de Moscú donde recibió una medalla y participó de lleno en el movimiento de las Juventudes Socialistas y Comunistas de Islandia. Antes de su viaje a España como voluntario, encabezó un grupo que consiguió arrebatar una bandera con la cruz gamada de un barco alemán atracado en el puerto de Reykjavík y escribió artículos criticando las camarillas capitalistas locales. Acabada ya la guerra, le confesó a un periodista la razón de su viaje: “la razón de ir a España fue similar a la de otros muchos voluntarios, tratar de demostrar que en Islandia también importaba el que la democracia y los derechos humanos en el continente fueran aplastados en un país tras otro”.

Su decisión de participar en la guerra fue fruto tanto de la reflexión política acerca de la amenaza del fascismo en Europa así como de su valentía y solidaridad con las vicisitudes del pueblo español. En mi opinión, Hallgrímur Hallgrímsson no fue un ”comunista radical” en un sentido dogmático, como le recordaba el exjefe del Partido Brynjólfur Bjarnason, sino un hombre de principios, un idealista comprometido con una gran causa. Hallgrímur participó en las Brigadas Internacionales, primero como enlace en la batalla de Levante y, luego, como sargento en el segundo batallón Thaelman, XI Brigada de la 35 División, en el frente de Batea-Gandesa desde el 20 de abril de 1938 hasta la retirada de las Brigadas de España. Desde el frente envió cartas y artículos que se publicaron en el Þjoðviljinn. Su participación en la guerra originó una polémica local entre la burguesía local –representada por el Morgunblaðið– temerosa de perder sus intereses económicos en España y el Partido Comunista de Islandia que defendía a ultranza la legítima defensa del pueblo español.

En la guerra, Hallgrímur combatió en los frentes más duros, en la Cota de la Muerte y el paso del Ebro.  Fue herido en el brazo izquierdo y, tal vez, por su buena estrella consiguió sobrevivir.  A su regreso a Islandia, se incorporó a las tareas del Partido difundiendo el socialismo. Fue subjefe de las Juventudes Socialistas, dio conferencias sobre la Guerra tratando de apoyar hasta el final la causa perdida del gobierno legítimo de España.  En la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación militar inglesa de la isla, en enero de 1941, también se ofreció como voluntario, en aquella ocasión para mitigar la represión británica e islandesa contra el Partido Comunista en el famoso Caso de las Octavillas.

Durante el invierno de 1942, mientras trabajaba por el norte en aras del partido, naufragó el barco en el que viajaba.  Su prematura muerte, a los 32 años de edad, supuso una pérdida irreparable para el Partido  Comunista, dejando además de un testamento espiritual coronado con los laurels del héroe, unas pocas pertenencias personales; unos botones con el anagrama del PCE, dos retratos de milicianos españoles y un libro con una dedicatoria en alemán de un camarada brigadista.

Los otros dos voluntarios islandeses se hicieron eco del funesto consejo del general y teórico de la guerra Carl von Clausewitz:

War is no pastime, no mere passion for venturing and winning, no work of a free enthusiasm, it is a serious means for a serious object.

Björn Gudmundsson fue el ejemplo de un hombre desarraigado quien arrastrado por la decision del partido y los acontecimientos se vio envuelto en una guerra de la que regresó mutilado y amargado. Finalmente, Aðalsteinn Þorsteinsson fue el ejemplo del hombre impulsado por el afán de aventura cuya gesta pronto fue olvidada por el partido.

En honor de la memoria de los brigadistas quisiera terminar este fragmento con la última estrofa de la famosa canción Jarama Valley:

Now we´re far from

that valley of sorrow

but it´s Madrid 

we´ll never forget

so, before we conclude

this reunion

let us stand

to our glorious deads.

 

Síguenos en Facebook y/o en Twitter.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s